El quijote de la vuelta
a Hamlet Lima Quintana
…y uno se va de novio con la vida
desterrando una muerte solitaria
pues sabe que a la vuelta de la esquina
hay gente que es así, tan necesaria
Hamlet Lima Quintana
Siempre pensé que aquel oscuro manchego
el rampante heridor de malos casos
había muerto en una añosa cama de Castilla
rodeado de pálidas muchachas apesadumbradas.
Claro por entonces no sabía yo (al igual que otros tantos)
de su paso por la magia de las cosas
de su andar despreocupado por las calles del insomnio
robándole malvones al hastío.
Era sin dudas aquel mismo saldador de entuertos
solo que su apariencia era apenas un poco distinta
había cambiado el ferruginoso morrión de caballero
por el aire despeinado de la tarde
el peto por la guayabera
el jamelgo cansino por las trizadas baldosas
y el pavón alucinado de los adoquines
a Dulcinea por Luisa
a los molinos por la revolución en marcha
al fiel Sancho compañero de mil y una mascaradas
por los que nada tienen que perder sino la vida…
Quién podrá saber de él sino nosotros?
helada paloma de mirar azul océano
se posaba en los manteles, en el vino o la ginebra
a urdir la tejedumbre de su estrella
así me lo encontré alguna tarde
con el humo baleado de senderos
envuelto en fantasmales banderas de combate
buscándole sonidos al misterio.
-Vos sos un poeta
jodete! me dijo aquella tarde
como augurándome un destino que yo no vislumbrara
por eso cuando veo su adarga, su pluma y el escudo
herrumbrados ahora en el fondo de la nada
me doy cuenta que a la vuelta de la esquina
le falta gente así tan necesaria.

