Conversación con Tejada
Escuchemé… embrujador de pájaros
yo también le ando buscando un sonido al silencio
a veces cuando camino
me sale usted de entre las piedras
y le juro me parece un hermano querido…
…ha de ser cosa de linaje de pájaros
reconocerse en otros cantos distantes y distintos…
tal vez sea la vida solo disonancia
una multitud de voces que se alzan bajo el mismo cielo
yo encontré mi voz un día sin saberlo
y la llevo en los labios
como un pabilo trémulo.
Cuánto vale una estrella solitaria?
un madero crujiendo en la tormenta
una pupila tiznada de horizonte
una mano dividiendo lo seco de la mar
la luz de la sombra
sujetando el delgado filo de la espada
la impiedad absoluta de los maldecidores
el desamparo de los que perdieron
De que nos sirve Don Armando, la irredención del alarido
sino es para reprender a los Dioses muertos?
Usted sabe muy bien
de lo que yo le hablo.
No sé en verdad en que vino asombrado
se quedó su última pupila abierta
pero le cuento que todo aquí sigue igual
aunque ya nada sea lo mismo.
El sol sigue siendo aquel mismo sol
al que usted le cantaba
y las uvas de los viñedos aquellas mismas uvas
celebrando la fiesta del agua en las acequias
las flores de greda siguen rodando en el tiempo
y la mazamorra en el barro de las ollas cociendo su esperanza
el ajo aun resiste, tozudo, en las cocinas
y el ají cada vez esta más rojo de ira
si parece mentira y aunque usted no lo crea
todavía a esta hora hay un niño en la calle.
Y es que andan tras el canto, camarada
todo el mundo solo escribe literatura
ya no andan los poetas borrachos por las tabernas
ni regando con sus sesos las paredes del espanto.
Por eso es que su voz resuena aun entre las piedras
porque los pueblos necesitan defender el canto
más que el pan necesario que no tienen…
Ay más cielo que pájaros, camarada!
más colores que pupilas
más corazones que abrazos verdaderos
más horizonte que caballos desbocados bajo la luna…
Algo se retuerce en las entrañas de la tierra
algo se cocina en el ojo de los guacamayos
algo innombrado anda por el aire subvirtiendo
y le juro que yo lo ando buscando.
Disculpemé embrujador de pájaros
la aspereza impertinente de mi verbo
pero es ahí también donde siempre me lo encuentro
a usted, a Pablo, a Castilla y Federico
sean entonces todas las voces una en el viento
piedra sobre piedra en las murallas
pala pertinaz abriendo las trincheras
enastado acero combatiente que no cesa.
Escuchemé… embrujador de pájaros
no piense que le vine a molestar el vino
nunca nos hemos visto usted y yo
y la tierra seguro que ha si lo ha querido
Quede usted en paz en el alma de las cosas…
Nos vemos en el viento
hermano viejo.

