Tovarish
sólo es comunista verdadero
aquel que quema los puentes de la retirada
V. Maiacovski
Estoy con usted
totalmente de acuerdo
la revolución no es para pendejos
tampoco para burócratas de meditadas palabras
de irrefutables sentencias
de encallecidos culos varicosos
la revolución necesariamente, ha de ser otra cosa
y es bueno no olvidarlo
(el fin no justifica los medios,
ni la mediocridad merece ser repartida, no es así?)
por eso es bueno y necesario
discurrir sobre estos temas, camarada Vladimiro
no sea cosa que la esperanza decida igual que usted
escurrírsenos por el agujero silente de una bala
creo que es muy difícil seguir fiel hasta el final
a aquello que pensábamos desde un principio
y es que si la revolución no es un acto de la más absoluta justicia
de exacerbada locura
un síntoma de mínima humanidad
un gesto ético de tierno heroísmo
de que carajo nos sirve la revolución?
“el ser social determina en última instancia
la conciencia social”
que es lo mismo que decir: no siempre
el socialismo es mucho más que una libreta de racionamiento
y un poema plagado de vítores, loas y aleluyas
será por eso que usted y yo hemos creído siempre mucho más
en los dedos machacados del herrero
que en el Instituto Intergaláctico de Estudios Marxistas
por que si Marx (y es bueno que lo digamos)
se cogía a la mucama
no era seguramente por una cuestión de clase
sino por que le gustaba
y en verdad
celebro alborozado que así halla sido
porque nosotros los poetas del pueblo
sabemos (aunque muchos lo desmientan)
que coger “es revolucionario”
y aun más
si el mundo cogiera más y mejor
quizás no habría guerras
ni hambre, ni jefes, ni patrones
solo amantes y cornudos, no es así?
y es que la vida es una sola
y usted mejor que yo sabe, compañero poeta
que nunca nos conformaremos con menos que vivirla
fumemos entonces y bebamos camarada
Vladimiro del Pueblo, Futurista
que nuestra conversación rece indefectiblemente
acerca de la firmeza incitadora de los pechos de María
del vodka, de las mieses y las uvas de marzo
de los ocasos y amaneceres que los pájaros celebran
(de los efectos de la luz sobre las cosas)
también por supuesto, del hospital
la escuela y el soldado
del cincel y del martillo
del gerundio, del tablado y el óleo subversivo
tal vez de algún negro tambor rioplatense
o las cuerdas del laúd que vibraron en Andalus
hablemos hasta la emoción y no dudemos
escribamos en estas mugrosas paredes
un poema repartido y cotidiano
para que al cabo de cien años (como usted dijo, maestro)
con una sola estrofa se pueda rememorar este tiempo
dediquémoslo pues a las mujeres y hombres sencillos
que sudan bojo el sol y le cantan a la vida
y que sea para el horror de los burgueses estetas
y memoria del olvido
bebamos, cantemos y bailemos, camarada
rompamos los vasos y las sillas (no me importa el cantinero)
el verso vilipendiado
salió de juerga con su carabina al hombro
(dejemos al funcionario con sus planillas)
pero antes de que esto se torne un soliloquio de borrachos
brindemos, querido Vladimiro Vladimirovich
por la total, absoluta e irrestricta emancipación del hombre
por el futuro y nuestros muertos
por la locura necesaria y los excesos
por la fe inquebrantable en los principios
y los puentes incendiados de la retirada
por la vida
que lo es todo, Vladimiro
y el día que ante la revolución triunfante
me pidan el carnet comunista del Partido
yo como usted, si me permite
levantaré bien alto y sin ninguna afectación
los 100 tomos
de mis obras completas
y porque no también
el corpiño
de María.

