Poema nuevo
No he querido volver, no he sollozado,
no he podido olvidar lo que me espera
si vuelvo el rostro al tiempo que he soñado
Cintio Vitier
No sé a que hora de la vida de un hombre
la mirada se vuelve sobre los pasos ausentes
de manera inusitada el pasado nos sorprende
y trueca sus blasones con los días que nos quedan
es cuando un otoño distinto nos penetra la piel
una mansedumbre de momentos redimidos
un vagar a ciegas por relojes que siempre se detienen
a la hora irremediable del destierro.
Es así como entramos al silencio
comenzamos a habitar un territorio de cortinas pesadas
de objetos empolvados detenidos en el tiempo
gavetas donde quedó derramada nuestra ternura
fotos maltratadas desde donde nos miran nuestras amantes
(el pelo suave, la cara fresca y la bahía a lo lejos
con sus barcas solitarias)
esquelas de papel celeste
(palomas prisioneras de una caja)
abrigos olvidados en un perchero roto
y todas las ausencias del olvido.
Todo son ya voces que nunca recordamos
palabras apócrifas que se llevó la brisa
caricias que aún hoy nos erizan los sentidos
y aquel contrapunto entrelazado cuando cae la tarde
cuando los hombres olvidan que son hombres sin saberlo
y comienzan a ser dioses de misterio.
No sé a que hora de la vida
el futuro se nos vuelve un viaje de regreso
pisadas en la arena que lavo la espuma
todo está ahí pero nunca la encontramos
y así sin darnos cuenta
se nos va la vida.
Armando de Magdalena es El poeta de la barbarie.