03- Epistolario del viento
a Manuel J. Castilla
“Entren conmigo a lo hondo de la noche,
a su arena más negra,
y tráiganme a la tierra de la mano, ya ciego,
tiznado de infinito”
Manuel J. Castilla
…y vinieron los pájaros del puño de la noche
en bandadas apretadas de polen bullicioso
no era el hombre aún sino barro dormido
argamasa de maíz, tal vez madera,
siseo de maracas, humo azul, espuma, espiga o herrumbre
humeante pedernal, mínimo estambre.
Así llegó la palabra al silencio
de mil formas disonantes y disímiles
así llegó el hombre a la tierra o de la tierra
pero antes, mucho antes era el viento.
Selvas, montes, temporal, salares rotos
ardida insumisión de las arenas
pedregal y lagarto, helada cumbre
horizonte que marcha y no se marcha
sonoro caracol, delgada caña…
todo eso era el viento y también era memoria
perfume sexual de pétalo rendido,
brizna de mar, bumbuna triste
cabellera de la tierra, grácil sigilo,
alegría dialectal de las acequias…
el viento, el viento, siempre el viento
(Piguerao le decían los peruanos antiguos
el ave mítica de inmensas alas tormentosas…)
el viento, el viento, siempre el viento
(…que al sacudirse llamaba al rayo y a la lluvia)
bailarín de greda en la paz del páramo
puño que aprieta el estuario y desmadra el agua grande
hurakán caribe, viejo solo
caprichoso dios, pájaro necio…
Así supo el hombre del hombre
porque junto con los pájaros llegaron las historias
como el polen al pistilo
como el celo de la hembra a la fosa cazadora
así llegó también en el silbo errabundo
el sonido de la flauta, los golpes del hachero
los senderos del alcohol, el alarido
la copla, la espiga, la alegre pollera
el olor de la leña y del pan en la mesa…
…todo eso llegó
y también las turbias asesinaciones.
Eugenio Quispe minero
Juan zafrero maltratado
Pedro changa, Eleuterio a destajo
Martín machete callado
José miel de gauarapera
Ramona racimo, acequia y poleo
Juana todo sol de algodonales
Julián de fragua
Joaquín mimbre trenzado
Jaime totora, Manuel por tantos
Miguel echado por protestar.
…todo eso vio el viento junto a las fosas sin cruces
los sencillos oficios del jornal mal pagado
el abrazo del vino
la semana sin domingos
la camisa lavada, los domingos sin que asar
gentilicio augural de la ignominia
tristeza de nidos derrumbados
antigal de la rabia
crispada cerrazón de los ojos que se cuecen en sus cuencas
diente apretado, la pata en el suelo
el viento el viento siempre el viento
todo un tragar por no escupir aunque le cuadre
todo un solo (con las dos manos), saber ganarse el pan
el viento, el viento, siempre el viento
abrazando a los perdidos
a los olvidados solitarios hombres de la gracia de Dios
el viento, el viento, siempre el viento
cuando me silba en el pelo
va conmigo la tierra.

