La fundación de una estrella
Para fundar una estrella
habría que salir de las cuevas
y correr el riesgo de las tinieblas,
habría que ir al encuentro de los demás
con los ojos humedecidos y la piel erizada,
tendríamos que tocarnos y recorrernos
y marchar juntos a buscar el cielo.
Tendríamos que repartir el poco pan que hubiese
y dar a beber y secar las lágrimas,
tendríamos que consolar y desenterrar los sueños
redescubrir la sonrisa y enastar las ganas,
tendríamos que empezar haciendo justicia
y repartir la tierra y romper las trancas,
habría que enseñar a escribir y a leer
y a multiplicar panes y peces
flores y besos
hombres y sueños.
Sería imprescindible que los niños
planificasen el día
y que fueran ellos los que salieran
a decir que es posible,
tendríamos todos que abdicar en su favor
y tratar de no inferir de ahora en más
con la mañana.
Por única vez los pájaros
tendrían que romper a cantar en la noche negra
y el viento desistir de todo rumor
la hierba tendría que aromar entonces
como nunca antes
y los grillos desgranar su agua de piedra…
solo así podríamos sentarnos todos
tomados de la mano
bajo un cielo oceánico
a ver como nace
pequeñita
la estrella.

