Barba mirando el río
a José Luis Pascual
El Cote es la continuación de su guitarra
sin visceversa
porque los sueños son solo de ida
y creo que esa guitarra soñó un día
que el flaco la tocaba…
Con el cigarillo apretado entre las cuerdas
y los ojos medios cerrados por el humo
la barba deflecada del flaco
murmura besos, nostalgias y flores
con la mirada clavada en la zapatilla
que se mueve al compás
con cierta independencia.
Por su guitarra América se trepa abrúptamente
y se hace trino
para hablar con voz humilde tiernamente
es un América de barrio la del Cote
de madrugadas húmedas y boliches que no cierran
una América de fantasmas melancólicos
que deambulan por la noche
buscando entre la basura
algo que sirva para vivir.
Lo que nadie sabe
es que el flaco cuando duerme no duerme
sino que deja el esqueleto de coartada
para irse tras la magia de los faroles.
el se va por el medio de la calle
con Huasi, con Gelman y Tuñón
a escuchar el tango del silencio
recitado bajo un cielo de lamparitas mugrientas
y repletas de mosquitos.
Otras veces se sienta en el andén
a mirar como rueda la luna Daltónica
por el acero afilado de los rieles
mientras la brisa tivia del Caribe
(que solo a él le da en la cara)
se llena de pólvora y de lágrimas de repente
y del canto triste de las totorocas
entonces se para y se va de retirada
como una murga unipersonal
lleno de humo, cerveza y lentejuelas
a encontrarse con los que fue
y a terminar la noche
con un pocillo de café entre las manos
frente a una carta que nunca abrirá
porque sabe lo que dice.
El flaco es así
un fantasma de las cosas
una botella a la deriva en un mar de estrellas
una barba deflecada llena de flores y buenas razones
una palma desgarbada frente al Río de la Plata.
El Cote es así
sin visceversa
es una gaviota que viene con el sol
seguro que antes de volver al esqueleto
alumbra una canción y la cobija.

