La huella de mi pie descalzo
Cuando yo me muera
cuando mi voz no rompa las piedras
ni el viento ya no habite en mis pulmones
ni el sol me clave sus machetes
ni el río se me caiga pupila abajo del alma
no me entierren si me quieren
arrástrenme cara abajo
que mis dientes abran surcos en la tierra
que las semillas sean por mi último aliento.
Arrástrenme por las piedras y los ríos
arrástrenme por los montes y las playas
y que rompan el cielo los tambores de Santiago
las congas de Cuba
los hantus de Bolivia
el corrido llanero
o tristes cultrunes
o guaraníticas arpas
o la flauta Yanohani
pero por favor no me entierren
(si me quieren).
Cuando mi cara se quede de a jirones por América
viértanme ron en la calavera
viertan vino tinto de mis Andes
tekila, mezkal, pisco y aloja
pónganme granos de maíz en los ojos, en las orejas
y caracoles en las manos.
Déjenme volver América
déjenme Eleguá
déjenme Tunupa
Qetzalcoatl
Cristo o Lázaro multiplicado
déjenme se los pido
porque si no…
me muero.

