Dicotomía de un beso
(Primera despedida)
Chau Buenos Aires!
…aunque me talen el sueño y la mirada
en cada nuevo sol estaré contigo.
Volveré por tu cintura castigada
de juncal y camalote , hecho resaca
hecho espuma o lamento
como un martín pescador a besar tu arena.
Me duele tanto tu mirada
tu voz de adoquín y bandoneón
tu orfandad de chingolito después del aguacero
que cuando quiero desandar mi corazón
me doy cuenta que soy gris como tus tardes.
Y es así que somos a esta hora del adiós
como un vaso de vino a la luz de una vela
como un cacho de pan
como el humo de un cigarro baleado de recuerdos.
Vos y yo sabemos bien cuánto vale una ilusión
por eso perdoname si mañana ya no rondo la vereda.
Chau ! no me extrañés
o mejor dicho recordame
no te olvides que yo soy de tus gaviotas.
Saludame a la Plaza de Mayo
ese cojón de la Patria
donde tantos aprendimos a merecer la muerte.
Cuidame el Río casimar , la sudestada , el obelisco
las mañanas de domingo.
Dedicame alguna luna de febrero
algún nido de zorzal
algún cielo de tormenta.
Y si acaso alguna vez no me encontrás
buscame en la bordona del flaco de Boulogne
en los pinceles enchastrados de Pablito
en las servilletas emborronadas de los bares
en el sonido endiablado del “artesano del viento”
o por las calles del insomnio
“gambeteando el empedrado” con una buena hembra
aunque Pierrot y el Cabezón llamen a retirada.
Yo te prometo que voy a estar ahí
con ellos y con mis camaradas
bajo las banderas del pueblo
como siempre conspirando.
Chau ! no hablemos más
que no haya despedida
…yo no me voy
sólo me marcho.

