III
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III
Las teorías tradicionales en las que nos educan dicen que el hombre americano fruto de migraciones diversas tiene entre 10.000 y 8.000 años de antigüedad (Hrdlilcka y Rivet respectivamente). Dentro de esta concepción se esgrime la teoría de de “Clovis first” (primero Clovis) basándose en los hallazgos realizados en Folson y Clovis (nuevo México EEUU) donde se encontraron artefactos de silex junto a huesos de mamut con una antigüedad de 9.000 y 11500 años. Todo hallazgo que contradiga esta teoría (es decir que realice dataciones más antiguas) es desestimado o al menos relativizado de manera sistemática por aquellos que sostienen la idea del “mero apéndice” o del “poblamiento tardío”. Ahora bien, volviendo al tema de “la cantidad de prueba acumulada”, cuántos son esos hallazgos que contradicen la visión generalmente aceptada?
- Monte Verde / suroeste de Puerto Montt, Chile / datación 12.500 años en Monte Verde II;33.000 años en Monte Verde I.
- Topper / Río Savannah, en el Condado de Allendale, Carolina del Sur, Estados Unidos / datación entre 50.000 años y 37.000.
- Pedra Furada / este de Piauí, Brasil / datación entre 32.000 y 100.000 años.
- Cuenca del Valsequillo / Cuenca del río Valsequillo, Puebla, México / datación 40,000 años.
- Piedra Museo / 250 Km. de Pico Truncado, Santa Cruz, Argentina / datación cercana a los 13.000 años.
- Meadowcroft Rockshelter / 36 millas al sudeste de Pittsburgh, Estados Unidos / datación entre 15.000 y 19.000 años.
- Cavernas de Tulum / Sistema de cuevas sumergidas y ríos subterráneos en la zona de Tulum, estado de Quintana Roo, Yucatán, México / datación 14.500 años.
- Mujer del Peñón / Peñón de los Baños en la Ciudad de México / datación 13.000 años.
- Taima Taima / 20 kilómetros al este de Coro, Falcón, Venezuela / datación 14.000 años.
- Lagoa Santa / Estado de Minas Gerais, Brasil / datación 12.000 años.
- Savannah River / Allendale, Carolina del Sur, EEUU /datación 50.000 años.
- La Toca / Brasil / datación 45.000 años.
- American Falls / Estados Unidos / datación 43.000 años.
- El Cedral / México / datación 31 000 años.
- Tlapacoya / México / datación 21.000 años.
- Paccaicasa / Ayacucho, Perú / datación 17.000 y 22.000 años.
- Wilson Butte Cave / Idaho, EEUU / datación14.500 años.
- Muaco y El Jobo / Venezuela / datación 14.000 y 12.000 años.
- El Guitarrero / Ancash, Perú / datación 13.000 años.
- El Abra / Bogotá, Colombia / datación 12.400 años.
- Chivateros / Lima, Perú / datación 12.000 años.
- Los Toldos / Santa Cruz, Argentina / datación 12.000 años.
- Tibitó / Bogotá, Colombia / datación 11.740 años.
- Calicos / Mountain Lake, EEUU / datación 200.000 años.
- Pedra Pintada / Amazonia, Brasil / Datación 11.000 años.
- Paiján / La Libertad, Perú / datación 11.000 años.
- Lauricocha / Huánuco, Perú / datación 10.000 años.
Como podemos ver los yacimientos son numerosas, de una dispersión geográfica completa, y todas refutan la “Clovis first”. Las más notables y polémicas son las ya referidas de Calicos y Pedra Furada. En ambos casos se objeta que no se han encontrado restos humanos o animales (lo cual es realmente improbable dada la antigüedad de las dataciones); se dice también que esos artefactos fueron “obra de la naturaleza” y por último que la evidencia (sobre todo en Calicos) es insuficiente, es decir escasa… Para mi sorpresa un día buscando más información sobre Calicos me enteré que hay todo un museo de esa “escasa evidencia” e inclusive pude ver fotos de esos artefactos “hechos por la naturaleza”… bueno, para resumir: los artefactos no son 12 (que ya sería una cantidad importantísima) sino 12.000… ni hablar de lo creativa que puede ser la naturaleza.
Ahora bien estas cifras (100.000 a 200.000 años calicos y 80.000 a 100.000 en Pedra Furada) pueden ser reales contrastadas con los 10.500 de la “Clovis first”? Pareciera en principio que si, pero resulta que además de la arqueología existe también la genética… veamos que dice ella al respecto:
Hasta el momento los estudios generales a nivel genético permitirían la posibilidad de poblamientos de hasta 70.000 años de antigüedad. Esto basado en el análisis genético del cromosoma Y que indica un antepasado masculino común de origen africano (conocido como Adán cromosomal-Y) para todos los humanos actuales. No obstante no se puede descartar la llegada de otros posibles grupos humanos más antiguos que no presentan descendientes masculinos actuales; ya que el homo sapiens habría aparecido entre 300.000 a 130.000 años.
Otros estudios como los lingüísticos también están siendo empleados en medio de esta polémica aportando a una u otra posición, lo que si no caben dudas es que en la medida que las superficies exploradas aumentan las dataciones retroceden (es decir son más antiguas). Creo entonces que si los estudios de ADN, que no dan lugar a interpretaciones filosóficas, ya nos ubican en los 70.000 y 80.000 años, ha de ser sólo cuestión de tiempo (y de paciencia) para que la “Clovis First” o similares, sean simplemente ridículas.
Es hasta cierto punto grotesco pensar que civilizaciones como la incaica, maya y azteca, con todo el esplendor que se revela día tras día que tuvieron, sean fechadas de la forma que lo han sido. No ya los incas, los Wari (que son su antecedente inmediato) son datados alrededor del 600 de nuestra era. Lo mismo pasa con los aztecas y mayas. Ahora para que un pueblo tan obsesionado con el tiempo como los mayas (por citar sólo un ejemplo) tenían un “calendario largo” de cuatro ciclos de 5200 años de 360 días, si en realidad habían nacido (según la arqueología clásica) en el 1300 ac? Las estelas de Copán hablan de más de 20000 años no de 1300. En esas mismas estelas, o en las del Monte Albán, se hallan esculpidos varios mamuts. El mamut desapareció (según esos mismos arqueólogos del poblamiento tardío) entre 11.000 y 15.000 años: si los mayas son del 1300 ac deberían haber traído unas buenas fotos ya viejas (de unos 10.000 o 13.000 años) de allá de la supuesta estepa natal de donde vinieron o en realidad (lo cual es mucho más probable) tener esa antigüedad que ellos mismos se encargaron de esculpir en la piedra. No les parece?
Ahora bien, cabe preguntar: cuál puede haber sido la razón por la cual se ha experimentado esta reticencia a reconocer y valorar nuestras culturas por parte de la comunidad científica por tanto tiempo? Y creo que queda claro que no estuvimos (ni estamos) planteando si tal o cual vasija tiene 1000 años más o 1000 años menos, aquí lo que estuvimos planteando es que más allá de la antigüedad que con el tiempo los estudios científicos le confieran, ese hombre americano tiene un linaje no menos importante que el hombre europeo, asiático o africano (es más pareciera que tiene el mismo linaje) y su dilatada permanencia en nuestro continente le ha permitido desarrollar las particularidades tan sobresalientes que lo distinguen. Esas particularidades son nuestra cultura, una cultura que espera ser estudiada y revalorada en su justa dimensión. La más probable de las respuestas (y seguramente la más benigna) a ese por qué de la ciencia la dio el propio Feyerabend en el texto que extractamos. En qué lógica se ha educado (y se educa) esa parte de la comunidad científica?
Creo que esa lógica tiene que ver con muchas cosas. Tiene que ver con “la ley de los tres estados” de Augusto Comte para quien la sociedad humana debía pasar indefectiblemente por tres niveles: el religioso, el metafísico y el legalista de la ciencia positiva, o con los estadios de Frazer para quien toda sociedad humana debía pasar por la magia, la religión, para al fin desembocar en la ciencia. Tiene que ver con Taylor y Morgan, quienes en igual sentido hablaban de barbarie y civilización, ya que como dijimos existía la idea extrapolada de la biología darwiniana, de que el mundo en su evolución debía pasar, de manera lineal e irreversible, por diferentes “estadios civilizatorios”… estadios que, además (y esto es lo fundamental), tenían su modelo clásico en occidente. Por esta sola razón, por tomar como modelo de civilización la propia historia de Europa, estos hombres se atrevieron a llamar “bárbaros” a pueblos como el chino, cuando en verdad, en la época en que los berlineses y parisinos se ocultaban semidesnudos entre las cuevas, China ya era una alta cultura. Comte decía lisa y llanamente que no había que perder el tiempo estudiando la historia de los pueblos que nada tenían que ver con occidente: Neanderthal, Cro-magnón son parajes centroeuropeos pero, además, simbolizan el origen del hombre y esto es lo realmente importante. Hoy existe un consenso casi total en que el hombre se expandió desde África hacia Europa y el Centro de Asia9, aunque como bien recordarán todos ustedes, en las cortes de Europa ni el mismo Bartolomé de las Casas se atrevía a dudar de la no humanidad del negro. Es paradójico por cierto (y además sumamente ilustrativo para nosotros) que la cuna del hombre sea hoy uno de los lugares más misérrimos del planeta. No es difícil entonces, darse cuenta a donde apuntamos. Teorías de esta especiería siempre han sido muy convenientes para naciones que a su tiempo dominaron el mundo y aun sueñan con antiguas glorias. El dominio espiritual es la condición de la dominación total de los pueblos y es siguiendo por ese camino que parecen no haber dudado en recurrir, no sólo a los mitos civilizatorios, sin hasta el mismísimo fraude científico (como es el caso del renombrado hombre de Piltdown10 o a la “Clovis First” que nos muestra como una cultura accesoria y recién advenida, y subliminalmente también, como fruto de una colonización del hombre norteño). Clarísimo es, que si no queremos hablar de mala fe, al menos tenemos que decir que ha habido una filosofía subyacente con la que se han llevado a cabo las investigaciones, y que ha operado como prejuicio interpretativo de los datos positivos de las mismas. Ha habido aquí una necesidad de fundar una genealogía que legitime una supuesta superioridad. Y legitimar es convencer, hacer reconocer. Es precisamente este convencimiento y este reconocimiento lo que naturaliza la dominación. Toda nación con pretensiones hegemónicas, necesitara de manera indeclinable establecer genealogías que la ubiquen en la cúspide de la civilización. Desde el origen europeo del hombre hasta la raza aria perfecta de Hitler todo parece estar traspasado por la misma lógica. Es por eso que la gran mayoría de las “investigaciones” y “trabajos de campo” en el antes llamado «Tercer mundo» estuvieron siempre financiados por universidades, fundaciones y organizaciones «no gubernamentales» o “religiosas” de Estados Unidos y Europa.
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